Número 0.68

Playa perdida y encontrada…

Carolina Andreetti (Buenos Aires) – Marcos Benítez (Asunción)

Hola playa perdida y encontrada y vuelta siempre a perder, 

te escribo desde la compu, con las zapatillas listas y el deseo intacto.

Si en el modo presencial de la vida, nos costaba llegar a una orilla, en estos tiempos de restricciones para circular y distanciamiento físico, parece que sólo nos queda mirar fotos y conversar.

Hacemos planes, imaginamos fechas para volver a la playa. Las movemos para más adelante, porque de lo que va a pasar, ya no se sabe. 

Volvemos a poner una fecha. Mejor olvidarla por el momento. Cuando alguien pregunta por las expediciones, decimos no sé. No poner fecha parece lo mejor.

Pero mientras tanto, la vida de las redes produce otra sensación: arde el intercambio, los ojos gastados de la pantalla, los dedos ágiles de scrollear, likear, comentar, compartir, asombrarse en forma de carita amarilla.

A principios del mes de julio, comenzó a circular esta foto  

Un tal JP (lo escribo así para resguardar las identidades, pues no conozco a las personas en cuestión) un activo publicador en FB de fotos del barrio de La Boca y del Riachuelo, sube esta imagen a su muro. Sin demora comienzan los comentarios.

Dice ARA, “En la década del 50, me ‘comentaron’ que había gente que lo usaba como balneario”. 

“La costanera sur”, afirma G.M.

ARA deja muy claro que “no, Puerto Piojo como lo llaman, es en Dock Sud (Avellaneda)”.

RV tira, “Puerto Piojo, famoso, pero no sé dónde queda”.

JP dice, “Por el doke, jajajaja. Cuentan que el agua era casi transparente y que iban a pescar, pero en los años 30. Subí una foto de un abuelo con cuatro chicos, que iban a pescar a Puerto Piojo, ellos eran de Dock Sud, iban caminando”.

ES duda, “hummm… agua transparente, hace mucho que el agua está re sucia”. 

ARV interviene y recuerda con amor “¡las mejores playas! yo iba con mi hermana cuando era chica. Cuando pusieron los caños de gas se terminó Puerto Piojo, ¡qué lindo que era!”

JADG dice con firmeza “Puerto Piojo queda en la ribera de Dock Sud, hoy zona de monte boscoso, aun con esa playa”.

Y así, siguen los comentarios. Afirman, refutan, quieren dejar algo fijo en algún lugar de la memoria. Nadie duda que la foto muestra eso que afirma. Nadie duda de la veracidad de la foto. Está publicada. Está ahí y es eso, parece.

Charly avisa por nuestro grupo de WhatsApp “¡Miren la foto que está circulando!”

Caritas de asombro, otras rojas de bronca, ojos con corazones, signos de pregunta “¿¿qué hacemos??”

La foto en cuestión fue tomada en Puerto Piojo el 21 de enero de 2015. Imposible confundirnos. Fue la primera vez que pisamos la playa.
Apenas llegamos al espigón, Coco Teodori trataba de ubicar, después de 40 años, dónde hacían el asado, en qué lugar jugaban al vóley. 

“Era por ahí”, señalaba con el brazo largo, “me parece. No, no sé bien, está todo cambiado”.

Naone apuntaba hacia el Riachuelo y nos contaba sobre astilleros y maniobras navales, agarrado del soporte de la luz que marcaba el final del espigón. 

Nosotres, no podíamos más de emoción y asombro al mismo tiempo, por estar ahí.

Si, ¡Puerto Piojo existe! como dijo Mabel tiempo después [1].

Sacamos fotos, hicimos videos, miramos hasta más no poder. En un momento Juliana, bajó a la playa y empezó a caminar hacia el agua, un poco como hipnotizada. Sonia, siempre con la cámara atenta, tomó la foto.

Entre los diversos grupos de fotos antiguas que frecuento, es usual ver fotos coloreadas, cómo para volverlas un poco a la vida, quizás, acercarlas a la realidad del pasado, o actualizarla, no lo entiendo bien. El efecto, parece redoblar el artificio, con más color del que deberían, las hace ver más irreales.

A nuestra foto, que ya era color, le aumentaron la saturación, como si con el color se quisiera reafirmar su fecha: Puerto Piojo años 70s.

“Nos están falsificando”, dice Juliana. “Además del afano, es poco riguroso”, dice Charly. “Ok” digo, “le escribo a JP”. “Tendría que ser rápido”, dice Sonia.

Me presenté, le conté de nuestro proyecto a JP, le detallé el tema de la foto y le pregunté:  

“Nos gustaría saber ¿por qué le pusiste esa fecha falsa? ¿es un chiste?”

JP responde en seguida: “Hola buen día, perdón por la equivocación, mis amigos me mandaron muchas fotos y en esa carpeta estaba esta foto con esa fecha, yo no tengo ni idea dónde queda Puerto Piojo, pero me gustan los comentarios que hacen las personas que conocieron ese lugar. Pido disculpas, no hay razón alguna para mentir sobre la fecha, ahora voy a ver tu página, un saludo cordial”. 

Quedamos amigues con JP quien aclaró la confusión en su muro y publicó también nuestro proyecto. Pero ¿quién le puso la fecha a la foto? Eso seguía siendo un misterio.👀

Con algo de vértigo detectivesco, me puse a rastrear entre les amigues de JP, tratando de ver quienes fechaban fotos. Busqué, busqué y llegué hasta un tal CA de Dock Sud, que me generó sospechas. Le escribí sobre el tema por mensaje privado, con mucho tacto, le di la referencia de JP y sus comentarios al respecto de la foto y tal. CA, nunca me respondió. Mi carrera de detective digital llegó a su fin. 

Me quedé mucho tiempo pensando alrededor de esta foto, de las falsas verdades y los archivos. Pensé en la impunidad digital, en fin, cosas que pasan. 

Reconozco que a mí la aparición de la foto me encantó. Me hizo recordar cuando las hinchadas le cambian la letra a una canción y se la quedan para cantarla en la cancha. 

Me gusta imaginar el momento en que esa persona vio la foto de la playa, la descargó con desenfreno y se convenció de lo que quería ver: esa playa en Puerto Piojo en los años 70s.

Me veo haciéndolo. Navegar a la deriva de link en link, como de un puerto a otro, dejándome llevar, emocionada por un hallazgo, olvidando, en el frenesí del acopio de imágenes, rescatar los datos, el link de referencia, la fuente. Guardar con apuro en una carpeta nueva y ya.

Esa noche soñé que el viento me daba en la cara mirando el horizonte. Escuché el sonido de las olas suaves en la orilla. Soñé con el cuerpo y cuando me desperté, sentí el rostro fresco.

Anhelando el reencuentro. Espero que sea pronto.

Caro

Esta carta está en eco con:

Buscando el rio en la ciudad

NOTAS

[1] Ver: Mabel Tapia, “¡Puerto Piojo existe!”, en Desbordes n°0.6, 2019, https://des-bor-des.net/2019/12/17/puerto-piojo-existe